El diputado reta a Oswaldo Betancort a tener un debate público sobre el
modelo de cuidados para Lanzarote y lamenta el rechazo de CC y PP a la
PNL para blindar el Hospital Insular
El diputado en el Parlamento de Canarias y presidente insular de Nueva
Canarias-Bloque Canarista (NC-bc), Yoné Caraballo, ha defendido hoy una
Proposición No de Ley (PNL) con el objetivo de garantizar el futuro del
Hospital Insular de Lanzarote, un centro con 75 años de historia y que
ha sido referente en cuidados geriátricos, convirtiéndose en un hospital
modélico y profundamente arraigado en la identidad social de la isla.
Caraballo ha sido claro, “nadie está en contra de un traslado temporal
si es necesario. Lo que no vamos a permitir es que se genere
incertidumbre sobre cuánto durará ese traslado y qué pasará después con
el Hospital Insular”.
El diputado ha cuestionado la gestión realizada en los últimos años.
Recordó que existe un informe técnico de 2019 al que se ha hecho
referencia para justificar decisiones recientes, pero subrayó que en
ningún momento dicho documento obliga al desalojo del edificio. “Si tan
preocupados estaban, ¿por qué en dos presupuestos consecutivos no se
destinó ni un solo euro para reformar, por ejemplo, las columnas del
sótano? Ni un proyecto, ni una partida económica”, denunció.
Para Caraballo, la ausencia de inversión revela una intención política
clara: trasladar pacientes y trabajadores al Hospital Molina Orosa,
dejar sin actividad el edificio histórico y permitir su deterioro
progresivo. “Cuando el edificio esté en ruina, se presentará una nueva
licitación para que una empresa construya una residencia privada en el
único suelo sociosanitario disponible, en una ubicación privilegiada
junto a la marina de Arrecife. Y el tiempo pondrá a cada uno en su
lugar”, afirmó.
La PNL presentada buscaba garantías firmes: que el traslado sea
estrictamente temporal, que exista un proyecto definido, financiación
consignada, calendario de ejecución y un compromiso público de la
Consejería para asegurar el regreso de pacientes y profesionales al
Insular.
Caraballo también expresó su escepticismo ante el anunciado “Plan
Director”, al considerar que no puede convertirse en una herramienta
política para justificar decisiones previamente tomadas. Además,
advirtió que la llamada “ciudad sanitaria”, donde supuestamente se
ubicaría un nuevo hospital geriátrico, depende de modificaciones del
planeamiento insular y procesos administrativos que podrían prolongarse
durante años.
En el ámbito asistencial, alertó del riesgo de que la integración de la
planta geriátrica en el Molina Orosa afecte a la calidad de los
cuidados. “En momentos de saturación hospitalaria, las camas de
geriatría podrían terminar utilizándose para otros pacientes, poniendo
en riesgo un modelo especializado que ha sido ejemplar durante décadas”,
explicó.
Asimismo, advirtió de posibles consecuencias para la Unidad Docente de
Geriatría MIR y EIR. Recordó que el Ministerio de Sanidad exige que los
dispositivos asistenciales y sociosanitarios estén integrados en una
misma ubicación para mantener la acreditación docente. La fragmentación
en distintos centros podría poner en peligro esta condición, como ya ha
ocurrido en otros hospitales de Canarias.
“El Hospital Insular es el hospital del pueblo de Lanzarote. No podemos
permitir que, tras 75 años de historia, se le condene al abandono por
decisiones políticas”, afirmó.
El diputado concluyó retando públicamente al presidente del Cabildo
Insular de Lanzarote, Oswaldo Betancort, a un debate abierto sobre el
modelo de cuidados que necesita la isla: “Hablemos de qué modelo
defiende usted y cuál defiendo yo. Lanzarote merece transparencia,
garantías y un compromiso real con sus mayores”.
Con todo, Yoné Caraballo asegura que seguirá defendiendo un sistema
sociosanitario público, especializado y con garantías de futuro para
Lanzarote.